Última entrada publicada

La nueva

 La nueva Tan pronto la vio entrar supo enseguida que era de su misma condición, la tez tan blanca, los ojos inexpresivos, la boca apretada, aquel “hola” inseguro que dijo   cuando el profesor la presentó, el caminar hacía su pupitre, la forma de mirar, todo ello le indicaba que al fin tendría una amiga con la que compartir, con la que poder hablar de sus deseos, pasiones, de todo aquello que le gustaba y que nadie más comprendería, al contrario, sería perseguido por esos que no creían, que pensaban que solo existía la vida que ellos tenían, si supieran que realmente otra forma de vida maravillosa convivía con ellos, nunca lo podrían creer. Esa tarde llegó a casa feliz, su felicidad a vista de otros no era apreciable, sin embargo, sus padres notaban al momento que algo pasaba, parecía algo bueno. Contarles que la nueva niña podía ser como ellos, les entusiasmó, llevaban tiempo en solitario, cambiando de lugar cada poco tiempo, con miedo a ser descubiertos, con temor a que la otra esp

La luna llena y un lazo rojo

La luna llena y un lazo rojo

La luna llena y un lazo rojo

Esta historia es verídica, su protagonista, me permitió compartirla con todos.  Personalmente soy reacia a todas estas historias, pero ella lo consiguió y me pide que lo transmita por si otras personas creyentes lo pudieran necesitar.
Durante dos años, la ansiedad, se estuvo apoderando de su cuerpo, de su mente, de su alma, se levantaba por las mañanas con el propósito de salir de casa en busca de un trabajo, parte de la mañana y parte de la tarde, las pasaba de empresa en empresa, dejando su currículum, nunca la llamaban y su desesperación llegaba al límite.

Un día, recibió una carta del banco pidiéndole que se acercase por su sucursal, mientras caminaba por la calle, sabía lo que le iban a decir, que ya no tenía a donde agarrarse, había tocado fondo, ya no le quedaba nada y tampoco conseguía salir de esa situación que la estaba matando.

Al llegar al banco, una señorita muy amable, le dijo que el director quería recibirla y le pidió esperar unos minutos, pues en ese momento estaba ocupado.

Se sentó en uno de los sillones tan cómodos que tenían cerca de la entrada, pensando si salir del banco sin hablar con el director, no estaba segura de poder soportar oír más penurias.

Una mujer, mayor; intentó calcular cuántos años tendría; y se había dicho que posiblemente más de noventa años, la miró, preguntándole si tenía problemas.

Elsa, la miró sorprendida, se desahogó con aquella mujer, contándole, que hacía dos años que había perdido su trabajo, y no encontraba otro, que sus ahorros se habían acabado,  seguramente el banco se querría quedar con su casa.

La mujer, le explicó que ella podía darle una solución, que tenía que creer, porque si no creía, no conseguiría nada, le dijo que un día de luna llena, tenía que dejar fuera un lazo rojo, durante toda la noche, ese lazo rojo tenía que ser bañado por la luna, a la mañana siguiente lo tenía que doblar y colocarlo sobre la puerta de su casa, por la parte de dentro, y en unos días conseguiría un trabajo.


Elsa, no tenía nada que perder, y así lo hizo, esperó a que la luna estuviese llena, y dejó el lazo rojo fuera en la ventana, por la mañana lo colocó sobre la puerta de entrada, y a los dos días consiguió un trabajo, no era un trabajo muy bueno, pero le dio la oportunidad de conocer a gente, que le informaron de otros trabajos, y al año cambio para otro trabajo que le gustaba más, y donde el sueldo era mucho mejor.

Esta es la historia de Elsa, tal como ella me la contó y como quiere que se transmita.

Comentarios