Tres maravillosos años

En busca de pelea

 En busca de pelea

Entró en el bar dispuesto a todo, tenía ganas de pelea, ganas de sacar de su interior todo aquel odio que llevaba días corroyendo su ser, decidió llevar a cabo la batalla del siglo, necesitaba soltar golpes contra cualquiera que se cruzase en su camino, que mejor que dentro de un bar, donde seguramente sería fácil encontrar a alguien dispuesto a todo, estaba seguro de que no era el único que necesitaba desahogarse, pegaría lo más fuerte posible o le pegarían, cualquiera de las dos opciones le daría resultado a su mente y pensamientos nefastos.

La puerta chirrió a su paso, la poca luz que desprendían aquellas bombillas amarillentas por el humo de tabaco no le dejaban ver si estaba lleno o no. El aire estaba rancio de tantos olores que allí se acumulaban, no podría descifrar un olor determinado, solo le daban ganas de vomitar. Caminó unos pasos pensando que chocaría con algo, sus ojos tardaban en acostumbrarse a la oscuridad. Lo primero que encontró fue un taburete, lo movió para ajustarlo al espacio que le permitiera apoyarse contra la barra, miró a los lados sin observar a nadie.

Una mujer a la que no sabría calcularle la edad, con los ojos pintando de un azul eléctrico, los labios seguramente operados pues le parecía que nadie nacía con aquello tan abultado y de un color rojo desgastado por las zonas donde se veía que apoyaba el cigarrillo.

—¿Qué va a tomar? —dijo la mujer con voz chillona y con un acento que le pareció demasiado bruto, aunque mirándola todo en ella era de una vulgaridad extrema.

 —¡Un Whisky doble solo!

Se acomodó dando una vuelta completa, sus ojos ya acostumbrados miraron todo el local, pensaba en su mala suerte, no había nadie con quien pegarse, nadie que le pudiese pegar hasta que el dolor le hiciese olvidar su odio.

La camarera le sirvió el whisky —son doce euros—dijo mientras la bebida iba cayendo dentro del vaso.

—¿Oiga? ¿a qué hora empieza a venir la gente?

—Pues, sinceramente le digo que en una semana es el primero que entra —retiraba la botella y guardaba el dinero en un bolsillo de su delantal

—¡Vaya, negocio de mierda!

Ella no respondió se retiró a una esquina sin decir nada, de vez en cuando introducía su mano en el bolsillo para notar que el dinero era real.

La puerta de la calle chirrió, desde su asiento observó la figura de una mujer, hasta que dio dos pasos más no pudo ver que era hermosa, con una larga melena negra, una figura esbelta, unos ojos grandes que miraban a todos los lados, la siguió con la mirada hasta que se sentó en el taburete contiguo.

—¡Por favor! ¿Me puede servir un Whisky?

Su voz era fuerte, enfadada, si bien le gustaba como sonaba en su cabeza, la miró

—¿Es usted muy guapa y tengo ganas de invitarla? —salieron las palabras que estaba pensando, no se creía capaz de pronunciarlas, sin embargo, lo hizo mirándola de reojo.

—¿Perdón? —se dio la vuelta para mirarle directamente a los ojos. —¿ha dicho que quería invitarme? ¡Pues no!, no quiero que me invite, no quiero que me hable, solo he entrado a beber y a estar sola.

—¡Tranquila, no se ponga nerviosa!

—Usted tiene ganas de lío ¿verdad?, ¿está buscando algo? Porque si lo está buscando, lo va a encontrar.

La bebida de ambos vasos se estaba acabando, él se dio la vuelta en el taburete para mirar a la hermosa mujer, por el rabillo del ojo veía a la camarera que no sacaba la mano del bolsillo donde llevaba el dinero, estaba seguro de que hacía tiempo que no notaba esa sensación.

—Le pido perdón, me llamó Alberto, he llegado con odio y buscando pelea, me he dado cuenta de que es una estupidez. ¡Lo siento mucho!

—Soy Sara, yo he entrado a emborracharme, quería olvidar este dolor que me está matando. Siento haber sido tan grosera.

—Me permite invitarla a otra copa. A veces dos desconocidos pueden hablar y olvidarse de sus problemas, aunque solo sea por unas horas.

—Yo le invito, ¿por favor? Que injusta es la vida, he encontrado a mi marido con mi mejor amiga.

—¡Terrible!, tuvo que ser una visión terrible. Un conductor mató a mi madre y se dio a la fuga, hace una semana y todavía no lo encontraron.

—¿Sabe lo que pienso Alberto?, que vamos a tener charla para rato, le parece que nos sentemos en una mesa.

En busca de pelea


Comentarios

  1. Cada relato tuyo Mar, SIN EXCEPCIÓN, lo comienzo con tremendo interés y lo paladeo. Y puedo decir en serio que NUNCA falta el "factor sorpresa". Por más que quisiera imaginar, nunca logro ni por asomo concluir nada... Y siempre, siempre quedan ganas de más. Gracias por tanto Mar, un abrazo sincero.

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  2. El alcohol ni te juzga ni hace preguntas. Y siempre te acuerdas de él al día siguiente.

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  3. Amigos de penas. Cada quien con su amargura. Así hay muchas personas en el mundo y van a desahogar la pena. Interesante relato bueno por lo menos no acabo golpeado. Saluditos

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  4. Amigos de penas. Cada quien con su amargura. Así hay muchas personas en el mundo y van a desahogar la pena. Interesante relato bueno por lo menos no acabo golpeado. Saluditos

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  5. Hola guapa, pues a veces uno encuentra a alguien que le escucha en el lugar menos pensado, y aunque no soy mucho de mezclar el alcohol con los problemas, quiza no sea una mala manera de empezar, eso si... no mas de una botella de whisky! besos

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  6. ¡Hola!
    Cierto es que al principio Alberto me ha caído la mar de mal ¡eh! Y ojo, no es que lo justifique, porque entrar con esa intención a un bar solo para paliar su rabia, no es la solución, pero al final he podido empatizar un poco con él. Porque debe ser muy duro, aunque, repito, que no son justificables su intenciones.
    Por otro lado, me ha gustado la aparición de Sara, como le ha plantado cara. Ha sido como un, cada cual tiene sus penas, y hay opciones mejores para paliarlas, aunque tampoco justifico lo de emborracharse, que conste.
    Nada, que al final la vida da muchas vueltas, y lo que podría ser una mala idea a priori, puede llevarte a la mejor de las casualidades.
    Besotes

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  7. Me ha encantado el desenlace y tienen razón los protagonistas a veces viene bien contarle a un desconocido lo que te preocupa y así al menos sentir que sacas fuera. Gracias por compartir con nosotros el relato. Un abrazo

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  8. Al principio pensé que ella lo mandaría a volar pero luego al seguir leyendo el relato, me ha gustado como terminó. Puede que en la vida real también algunas personas haya pasado por este tipo de experiencias. Gracias , un abrazo.

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  9. Me encantan los giros que dan tus historias. Los leo con gran expectación.

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  10. Hola! Me ha encantado el relato, me ha enganchado de principio a fin, también me han gustado mucho los personajes y como Sara entra y de un encuentro que empieza mal puede llegar a buen termino y dar un giro. Un saludo.

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  11. Hola, me gusto mucho el relato y realmente es muy cierto que es mas sencillo abrirte y poder compartir tus tristezas con desconocidos. Me atrapo la historia y me quede con ganas de mucho mas. Felicitaciones!

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  12. Que texto y que palabras más bonitas nos compartes siempre. En esta ocasuón una de nosotras se ha sentido muy identificada. Una historia que te atrapa desde el principio

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  13. Qué imaginación tienes para escribir estos relatos. Yo antes también lo disfrutaba y me servía para desahogarme un montón.
    Es genial! No dejes de escribir.
    XoXo

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  14. Mira que ya estaba sintiendo el ambiente enrarecido y que al chico le daba igual quien entrase por la puerta, que solo quería pelear, nada de hablar. Y de repente todo se tranquiliza,bss!

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  15. Pues al menos estas dos almas atormentadas encontraron un poco de consuelo, cuando pasan sucesos así las personas necesitan desahogarse.

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