La última pastilla de jabón

  La última pastilla de jabón Se desnudaba y observaba el jabonero, ya quedaba muy poco jabón, seguramente no le llegaría para completar una ducha. Abrió el agua caliente y la reguló hasta conseguir la temperatura ideal. Entró y cerró las puertas correderas, se metió bajo el agua y dejó que se deslizase por su cabeza y por su piel. Abrió los ojos para volver a mirar el jabón, le echó la mano y notó como se deshacía.  Mientras se enjabonaba intentando que le llegase para todo el cuerpo, pensaba que era hora de acabar con todo aquel dolor, habían sido días terribles, horas eternas, lágrimas encadenadas al tiempo que el corazón se encogía de dolor. Junto con el agua se deshacía el último regalo que su amado le había traído del viaje que lo cambió todo. Cuando la recibió creyó que era otro tipo de regalo, pues venía en una caja cuadrada con un lazo y bonito papel. Su olor a lavanda le recordaba las noches al lado del amor de su vida, a su mente le llegaron sensaciones de las caricias,

El plan de Cenicienta


 El plan de Cenicienta

Desde el momento que supo que habría un baile en el palacio real, ideó un plan para poder asistir a tal evento, ya estaba cansada de ser una pobre huérfana acogida por aquella familia que le daba cama y comida a cambio de las tareas del hogar.

Sabía que al baile iría toda la gente poderosa y rica, un ágape que se celebraba para buscar esposa al príncipe, el cual ya pasaba de los cuarenta, era un juerguista, un mujeriego, un vividor. El ultimátum era casarse o nunca accedería al trono.

Buscó en el pueblo a una de las cortesanas más poderosas, una mujer que ya entrada en años mantenía su belleza y su poder, ella tendría vestidos bonitos y elegantes, no le fue difícil conseguir uno de esos que la haría parecer una aristócrata.

Si de algo estaba orgullosa era de sus pies, eran hermosos y tendría que lucirlos con algún tipo de zapato que se adecuase al atuendo que vestiría. Habló con el vidriero, sabía que realizaba trabajos excepcionales con el vidrio soplado, le encargó unos zapatos de cristal donde los pudiese lucir y al tiempo llamasen la atención tanto por el diseño como por lo espectacular. Para el vidriero fue un reto, pero lo consiguió, realizó un trabajo digno del oficio.

Le faltaba el transporte, estaba segura de que ninguna dama llegaría a pie al banquete. Con algunos ahorros que le iba sisando a la jefa consiguió un carruaje que la llevaría y la iría a buscar. El dinero solo le llegaba para unas horas, a las doce en punto quedó en recogerla, quedaba avisada que, si no estaba a esa hora tendría que volver a pie.

Llegó al evento como una princesa, todos la miraban preguntándose quien era, de donde venía, alababan el hermoso vestido y aquellos raros pero elegantes zapatos de cristal.

El príncipe tan pronto la vio quedó embobado, bailó, paseo por el jardín y se quedó asombrado de aquella hermosa mujer que en pocas horas lo había cautivado.

Escuchó la primera campanada de las doce y echó a correr para llegar a tiempo al carruaje, el príncipe corrió tras ella y lo único que encontró fue uno de sus zapatos.

Cenicienta volvió a casa triste por perder aquel zapato que ahora tendría que pagar al vidriero, enfadada por no haber conseguido su objetivo, descontenta por tener que regresar a su pobre vida.

El príncipe guardó aquel zapato que cada vez que lo miraba le recordaba a la bella mujer de la que nunca volvió a saber nada. Finalmente se casó con una joven que estaba tan ilusionada que no sabía dónde se metía.

Cuanto se disfruta elaborando el gran plan que cambiará la vida, sin pensar que otros factores pueden intervenir de forma espontánea que dejarán ese gran objetivo en una buena anécdota o deliberadamente en la cruda realidad.


El plan de Cenicienta

Comentarios

  1. Tan alto se vuela, tan dura es la caída.

    ResponderEliminar
  2. Me hizo pensar en tanta gente que aunque parezca mentira sale asi...a la busqueda ...a cazar una presa para posicionarse en un nivel o status social...muy triste realmente...y finalmente hay cosas que no decidimos nosotros...cada quien tiene un destino...y ese destino es implacable... Me ha gustado tu historia con moraleja...Besosss

    ResponderEliminar
  3. Buen relato me gusto el final tan diferente al cuento. Te mando un beso

    ResponderEliminar
  4. Una historia diferente de Cenicienta, jamás se me hubiese ocurrido. Y ella con una mentalidad tan diferente a la Cenicienta del cuento, que salió contrariada por lo que no pudo conseguir. Me encantó.

    Gracias Mar, abrazos!

    ResponderEliminar
  5. Criativo. Cordiais cumprimentos! Yayá.

    ResponderEliminar
  6. Me encanto esta nueva versión de La Cenicienta y mostraste lo que verdaderamente es un príncipe jeje me dejaste con ganas de más 💜

    Un besote desde Plegarias en la Noche

    ResponderEliminar
  7. A história da Cinderela, inspiradora para um contarelo de diferente epílogo.
    A realidade, de facto, é que nem sempre conseguimos alcançar aquilo com que sonhamos.
    Abraço amigo.
    Juvenal Nunes

    ResponderEliminar
  8. Me ha encantado la historia, una cenicienta diferente a la que nos tienen acostumbrados, los principes de hoy en día, lo que soñamos y nos es difícil de alcanzar, me has dejado con ganas de más como con todas tus historias.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  9. ¡Hola!
    Me ha alucinado la versión que nos has dado, en serio.
    Una mujer que no necesita de magia para conseguir lo que desea, y que por sí misma consigue su objetivo. Vamos, un claro ejemplo del empoderamiento femenino.
    Aunque lo de tener que pagar al vidriero por perder el zapato es una faena grande.
    Besotes

    ResponderEliminar
  10. Había leído y visto varias versiones de la historia de Cenicienta y me has sorprendido con la tuya propia. Eso de los zapatos nunca lo había cuestionado y ahora ya me quedo con la duda de cómo aguantaron enteros una noche de fiesta,bss!

    ResponderEliminar
  11. Todo por pensar que podía cambiar su vida haciéndola más atractiva para los demás pero no para ella misma. En fin.

    Saludos,
    J.

    ResponderEliminar
  12. Nunca había leído este cuento de la Canicienta desde esa perspectiva. La verdad que cambia todo mucho.Hoy en día se utilizan los intereses propios por encima del corazón, seguramente por eso hay tantas personas infelices. Me ha encantado leerte.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Muchas gracias por haber leído el post y por dejar tu comentario, tu opinión es muy importante para mí. Este blog siempre devuelve todos los comentarios. 😘💖

De acuerdo con la nueva Ley sobre Protección de Datos, RGPD, os informo a todos los que quieran comentar en el blog que se autoriza a que aparezca publicado el comentario con los datos que se aportan al escribirlo.