El sueño de esta noche

  El sueño de esta noche

Así podría haber sido

 Así podría haber sido

Cuento

Los pájaros, las ardillas, las liebres y todo el resto de animalitos que moraban en el gran bosque despertaron inquietos. Llevaban varios días escuchando aquellos sonidos que tanto miedo les producían, sabían que eran hombres eufóricos por cazar, por llevarse un trofeo, y al mirarse pensaban quien sería el desafortunado que no podría escapar del fuego enemigo.

Durante varios meses del año tendrían que cuidarse de los hombres que campando a sus anchas no tenían piedad por ninguno de ellos.

Algunos decidían esconderse y no salir hasta que todo acabase, a otros nos les quedaba más remedio que salir a buscar alimento para sus crías, o para ellos mismos.

El joven cervato llevaba poco tiempo en este mundo, su madre le enseñaba a moverse por la pradera, por entre los árboles y por las rocas. Tenía que enseñarle bien para que estuviese a salvo, el saber reconocer el peligro era imprescindible para poder disfrutar mucho tiempo de las maravillas de la tierra.

Durante meses intentaría guiarlo y corregir aquellos errores de juventud en las que se creía que lo sabía todo, que no necesitaba a su madre para enseñarle a saltar o a jugar, por el momento no conocía lo terrible que podría ser encontrarse con los intrusos que disparaban fuego mortal.

Mientras saltaba y brincaba bajo la mirada atenta de su madre, un cazador la tenía en su mira con la intención de apretar el gatillo de su rifle, el estruendo hizo que todos los pájaros levantasen el vuelo huyendo hacía una zona segura. El tiro pasó rozando una de las orejas de la cierva que a pesar del dolor causado su instinto protector se multiplicó por mil y, protegiendo con su cuerpo a su cría echaron a correr hacia el bosque, sabía que era el sitio más seguro en ese momento de pánico.

El gabato intentaba correr tanto como su progenitora, sus piernas temblaban, de reojo observaba como la sangre le cubría el pelaje por el lado derecho de su cara.

Con el paso del tiempo se convirtió en un poderoso ciervo que miraba la cicatriz de su madre con dolor y rabia, jamás olvidaría aquel día en el que casi la pierde. Sabía que la historia podría haber sido trágica, sin embargo, en este caso, ambos corretearon por aquella pradera y aprendieron a resguardarse en tiempo de caza.


Así podría haber sido

Comentarios

  1. que bonita entrada lo tiene todo te dejos brazos desde el silencio

    ResponderEliminar
  2. Um grande e verdadeiro texto, o ser humano sente prazer em destruir a natureza, sabemos que é a lei da sobrevivência, mas...
    O amor e Proteção de uma mãe com os filho é divino.

    Um texto para uma grande reflexão.

    Bom final de semana.

    Abraço

    ResponderEliminar
  3. Pobre ciervo los hombres somo una lacra. Cuando dejaremos a los animales en paz. Te mando un beso adore tu cuento.

    ResponderEliminar
  4. Estrujante. El hombre sintiéndose el dueño del Universo, cuando los animalitos también lo son. Y vaya que tienen derecho! Qué bueno que a este par de pequeñuelos se les dio una segunda oportunidad, un atisbo de esperanza.
    Gracias querida Mar, por quererlos. Abrazos!

    ResponderEliminar
  5. Qué sabrá el hombre del respeto por la vida animal cuando enjaula pájaros; cuando tiene acuarios con ballenas, focas y delfines; cuando tiene peceras en sus casas, cuando tiene zoológicos; cuando tiene iguanas en terrarios. Maldito el día en que el hombre decidió meter la mano y alterar el delicado equilibrio que dispuso la naturaleza para el reino animal.

    ResponderEliminar
  6. ¡Hola!
    ¡La obsesión del hombre por destruir la naturaleza! No les importa destruir el hogar de la humanidad.
    Gran Texto, muy reflexivo.
    Un saludo



    ResponderEliminar
  7. ¡Hola!
    Como te he comentado en varias ocasiones, creo, soy vegetariana por convicción, es decir, porque no entra en mi mente que tengamos que matar a otro ser animal, porque no olvidemos que nosotros también lo somos (unos más que otros).
    Al leerte, se me encoje el corazón al pensar que muchos otros no tuvieron la suerte de ese cervatillo y la de su madre.
    Besotes

    ResponderEliminar
  8. Hola! me ha encantado el texto, nos sirve para reflexionar, el hombre y la destrucción, una pena que se destruya la naturaleza, a mi me duele en el alma que sigan ocurriendo estas barbaries, Muchas gracias por compartirlo!
    ¡Un saludo!

    ResponderEliminar
  9. Menos mal que esta historia no acaba como me estaba imaginando, que sería el final más común de esas jornadas de caza. Nunca entenderé a quienes cacen para divertirse...bss!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Muchas gracias por haber leído el post y por dejar tu comentario, tu opinión es muy importante para mí. Este blog siempre devuelve todos los comentarios. 😘💖

De acuerdo con la nueva Ley sobre Protección de Datos, RGPD, os informo a todos los que quieran comentar en el blog que se autoriza a que aparezca publicado el comentario con los datos que se aportan al escribirlo.