La última pastilla de jabón

  La última pastilla de jabón Se desnudaba y observaba el jabonero, ya quedaba muy poco jabón, seguramente no le llegaría para completar una ducha. Abrió el agua caliente y la reguló hasta conseguir la temperatura ideal. Entró y cerró las puertas correderas, se metió bajo el agua y dejó que se deslizase por su cabeza y por su piel. Abrió los ojos para volver a mirar el jabón, le echó la mano y notó como se deshacía.  Mientras se enjabonaba intentando que le llegase para todo el cuerpo, pensaba que era hora de acabar con todo aquel dolor, habían sido días terribles, horas eternas, lágrimas encadenadas al tiempo que el corazón se encogía de dolor. Junto con el agua se deshacía el último regalo que su amado le había traído del viaje que lo cambió todo. Cuando la recibió creyó que era otro tipo de regalo, pues venía en una caja cuadrada con un lazo y bonito papel. Su olor a lavanda le recordaba las noches al lado del amor de su vida, a su mente le llegaron sensaciones de las caricias,

Abandonado

 

Abandonado

Durante años mantuvo la esperanza de lograr el propósito que a lo largo del tiempo se había vuelto una necesidad. En esos momentos estaba convencida de que los errores se pagaban muy caros, que deshacer algo terrible no era fácil, no obstante, no se rendiría mientras su corazón continuase palpitando y sus pulmones respirando.

Todo comenzara un día de invierno, de esos días en los que la noche se juntaba con la siguiente, donde la lluvia parecía no tener fin y los truenos amortiguaban los gritos de dolor que salían de sus entrañas. Una estación que nunca olvidaría, porque había quedado marcada a fuego en su vientre. Por aquel entonces había tocado fondo, el alcohol, las drogas, la vida alegre cuando podía mantenerse en pie, las palizas de todo aquel que deseaba poseer su cuerpo y ella no respondía. Lo abultado de su vientre mes tras mes sin saber a qué era debido, hasta que algo se rompió en su interior y cayó en sus manos una criatura inocente que llegó al mundo esa noche invernal. Su pequeño cuerpo temblaba de frío, le costaba respirar por el interminable tiempo que tardó en poder ver la oscuridad de la noche.

Se quedó por un buen rato mirando aquella criatura, pensando que era imposible que hubiese salido de ella. Con una manta vieja enrolló el pequeño cuerpo azulado y sin miramientos ni remordimientos lo arrojó a un contenedor.

Veinte años habían pasado desde aquel momento, ahora desintoxicada, con la mente clara no hacía más que pensar en aquella noche, todo parecía haber sido una horrible pesadilla o por lo menos era lo que deseaba creer. No quería pensar en lo que había hecho, quería convencerse de que todo fuera un mal sueño, aunque en su interior lo sabía, su cuerpo se lo llevaba gritando año tras año.

¿Qué le diría, si lo encontraba?, lo pensaría en su momento, ahora su primera intención era saber dónde y como estaba, si era feliz.

No podía acudir a ninguna institución pues sabía que la descubrirían y la juzgarían como una mala madre. Pasaba a menudo por la calle donde todo ocurriera, todavía seguían allí aquellos contenedores, ahora modernizados. La gente se paraba al verla llorar sin desconsuelo.

La búsqueda se desvaneció de inmediato, la criatura, su hijo, el ser indefenso que había nacido de su vientre, no había sobrevivido a la terrible noche de tormentas que azotaba la ciudad.

La esperanza había muerto y la que un día fuera madre ya no deseaba vivir.

Abandonado



Comentarios

  1. Qué relato! Un gran escrito, una triste historia. Y pensar que hay muchas así! Pero esta, uno no puede dejar de leer de punta a punta. Gracias Mar querida! 😍🌹

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  2. Tremendo relato. Le encoge a una el corazón. Saludos.

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  3. Un relato tristisimo, y la realidad de tantas mujeres de alguna manera victimas de adicciones, maltratos , en la imposibilidad de salir adelante en el contexto en donde están. Abrazo grande y buena semana tinta en las olas.

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  4. Interesante historia, te preparas para el "final feliz" y, por suerte, no está allí. Eso le otorga más fuerzas.

    Saludos,
    J.

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  5. Triste relato, desgarrador y cotidiano. Te mando un beso

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  6. Los servicios sociales fallan... una vez más. Y los bien acomodados giran la cara para otro lado.

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  7. Un relato que desgarra las entrañas... Un placer pasearme por tu blog
    Saludos

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  8. Uma história muito comovente!
    Desejos de uma boa noite!
    Beijos

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  9. Un texto triste, desgarrador, pero me encanta ❤

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  10. Hola,
    Me ha parecido un cuento demoledor, y tienes una capacidad para plasmar en un espacio corto toda una imagen.
    Muchas gracias, saludos!

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  11. Muy buen post!!
    Te mando un abrazo.
    Y te espero en muy blog con un nuevo post.

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  12. Me gusta leerte la foto resplandeciente

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