Última entrada publicada

Con aroma a pipa

  Con aroma a pipa Allí estaba otra vez aquel característico olor a tabaco de pipa, era la cuarta o quinta vez que al entrar a buscar el café experimentaba aquella sensación tan marcada. Al principio solo lo percibía en la cafetería, luego al entrar en casa, en su propio coche, duraba unos segundos que eran suficientes para saber que aquel olor era de alguien que estaba fumando en pipa. Esa mañana mientras esperaba que le preparasen el café, el aroma se volvió mucho más intenso, miró a todos los lados, nadie fumaba. —¿Perdona?, ¿hay alguien fumando en pipa? —No, no se puede fumar dentro, ¿Por qué? —Me vino un olor a tabaco de pipa, ¿tú no lo notaste? —Pues no. ¿El café? ¿va a ser como siempre? —Si, por favor. Dio una vuelta por el local, no era muy grande, habría unas quince mesas, algunas ocupadas y otras vacías, se acercó hasta los lavabos, el olor seguía ahí, sin embargo, no sabía de donde procedía. Se sentó en un banco del parque, ahora el único aroma que recibía er

2019

2019

2019


Habían sonado las doce campanadas, tomó las uvas junto a su madre, se dieron un beso y la acostó.

Esa noche había decidido que sería exclusivamente para ella, llevaba tres años, junto a una persona egoísta, que, a pesar de ser su madre, la había recluido, en aquellas cuatro paredes, sin más vida. tres años, en los que todos los días se moría, todos los días le pasaba algo, todos los días la chantajeaba emocionalmente.

Se fue a su cuarto, se duchó con jabones aromáticos, se perfumó desde la punta de los pies hasta el cuello, se maquilló, se peinó y se puso un vestido de fiesta, que había comprado el día anterior, los zapatos de tacón de aguja, muy altos, sabía que le dolerían los pies, sin embargo, no le importaba, era su noche.

Desde la habitación escuchó a su madre.

—Hija, ven aquí, no me encuentro bien.

—¿Qué quieres mamá?

La madre se incorporó en la cama, para mirarla de arriba abajo.

—¿A dónde vas? No puedes irte, no me encuentro bien.

—Lo sé, mamá, llevas tres años, diciendo lo mismo. Hoy voy a salir, voy a divertirme, durante tres años, no he visto a nadie, he perdido a mis amigos, no tengo vida. Si algo va a pasar, me arrepentiré, seguro que sí, pero hoy, voy a salir. Necesito estar con otras personas, necesito hablar de algo que no sea enfermedad, necesito divertirme.

—Y vas así vestida, pareces una puta.

—No soy una puta, mamá, pero hoy si lo voy a ser, hoy me entregaré a un hombre que me guste, que yo le guste, voy a sentirme mujer, sentir que puedo ofrecer algo, que puedo dar y puedo recibir.

—Pues, moriré aquí sola, mientras tú andas por ahí de pendón.

—Mamá, llevas tres años, diciéndome lo mismo, y yo, me arrepiento y no salgo. Lo siento, si tienes que morirte hoy, pues lo sentiré mucho, mamá, si te hago caso, estaré aquí, a tu lado, sin vida, sin amor. Porque tú tampoco me das amor, mamá, soy tu esclava moral y físicamente.

—Hasta mañana, mamá, feliz año, no te mueras hoy, y podré contarte como fue la noche.

Si quieres leer la segunda parte de esta historia, pincha en el enlace Dos meses y medio

Comentarios

  1. Un placer leerte. Un beso y feliz año 🎁🎉💝

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias, me alegra mucho saber que te gusta. Un beso.

    ResponderEliminar
  3. Me ha gustado mucho. Además refleja perfectamente el egoísmo de algunas madres con respecto a las hijas y el chantaje emocional que les causan,

    ResponderEliminar
  4. Al final hay que soltar las cadenas y vivir porque no se puede estar todo el tiempo al lado de alguien que te corta las alas.
    Si está amargada acaba amargando a los demás y eso es muy tóxico aunque no se cuenta por qué la madre es así.
    Quizá en otra historia enlazada.

    ResponderEliminar
  5. Hola guapa un relato realmente interesante, la verdad es que es una relación tóxica la que describes, y es interesante ver este tipo de relaciones que son muy reales al final, y muy constantes, aunque no debería ser así. Deseando leer la siguiente parte, ¿la habrá? creo que si, o lo parece, quizás lo dejas a nuestra imaginación.

    ResponderEliminar
  6. La libertad se siente ta bien que vale la pena hacer sacrificios, en relaciones así por mucho que sea tu madre tarde o temprano se rompe la atadura de la culpa. Me gustaría leer más de esta historia.

    ResponderEliminar
  7. Hola wapa! Es la primera vez que te visito y me ha gustado mucho lo bien que escribes! Es muy bonito! Sigue así preciosa!
    Bssss

    ResponderEliminar
  8. Hola guapa, pues conocia a una persona asi y es complicada la actitud que toma la protagonista de tu historia, es dificil dejar a alguien que te esta manipulando de esta manera, pero a veces uno debe armarse de valor y salir, y si, si pasa algo se lamenta, pero asi es la vida! besos

    ResponderEliminar
  9. Este relato me ha sacado una sonrisa, y me hace reflexionar de tantas personas que regalan su vida y sus días a personas como esa madre, esta bien los lazos de sangre importan pero los derechos de una persona terminan donde comienzan los de otros, siempre hay que buscar un equilibrio y ie bien que esta chica se libere y viva su vida.

    ResponderEliminar
  10. Mucho tardó la chica en decir basta ya, necesito vivir mi vida. Me parece muy egoísta la madre que no es capaz de poner en una balanza la entrega de la hija frente a la pequeña dosis de diversión que ansía y que tanto pospuso por estar pendiente de ella...bss!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Muchas gracias por haber leído el post y por dejar tu comentario, tu opinión es muy importante.

De acuerdo con la nueva Ley sobre Protección de Datos, RGPD, os informo a todos los que quieran comentar en el blog que se autoriza a que aparezca publicado el comentario con los datos que se aportan al escribirlo.