Condenado a maldecir

Su cuerpo cubierto con una tela blanca llevaba dos días abandonado en aquel depósito, nadie había acudido a reclamarlo, estaba solo, frío, muerto.

En otro tiempo en el que estaba vivo, lo había tenido todo, dinero, poder, amor, salud.  
Sin embargo, hubo un tiempo que no tenía nada, su poder se había esfumado, ya no tenía amor, ni dinero, aquellos que estuvieron a su lado le abandonaron al no tener nada que ofrecerles.

Durante meses estuvo vagando por la vida sin rumbo, hambriento, cansado, notando como poco a poco se le escapaba la vida, cuando lo tenía todo era egoísta, déspota, soberbio, aquellos que estuvieron a su lado no le ayudaron a levantarse tras la gran caída.  

Ahora estaba allí, cubierto con aquella sabana, sabía que estaba muerto, llevaba dos días pasando frío, sin poder gritarle al mundo tantas equivocaciones, sin poder volver al comienzo de su vida, sin poder evitar aquellos errores que le habían llevado a aquel estado.

Pensaba que casi era mejor el estar tapado con aquella sábana, le horrorizaban los años que había pasado, en los que no sabía si estaba vivo o muerto. Durante ese tiempo había mendigado, le habían pegado y hasta le habían robado los zapatos.

Maldecía a todos aquellos que querían estar con él, cuando tenía poder y, que lo abandonaron cuando ya no disponía de nada.

Maldecía a aquellas mujeres compradas que le habían dado amor y ni se acordaban de él cuando no podía pagarles.

Maldecía su mala cabeza creyendo que el tenerlo todo le duraría eternamente.

Maldecía estar allí solo.

Maldecía la vida por haberle llevado a la muerte.


Maldecía y maldecía hasta que su mente se quedó en blanco igual que aquella sabana, ya no pudo maldecir más, su cuerpo allí se quedó, solo y frío, estaba muerto.

Pixabay.com


Comentarios

  1. Me encantan tus historias y esta es súper.. Yo a la muerte confieso le tengo miedo y como lo pintas de esta forma en el sentido de que esta muerto pero consciente oh men! yo siempre he pensado que es posible que la consciencia se quede atrapada en el cuerpo y bueno en el caso del protagonista vivir la vida que vivió, vacía y quedarse atrapado? ohhh mennnn! bueno me encantó la historia, More!

    ResponderEliminar
  2. Hola!
    Una historia muy reflexiva y condenatoria. Me gusta, aunque quizá me hubiera gustado que fuera un poco más larga. De todos modos, como siempre, me encanta como escribes. Muchas gracias por compartirlo con nostros.
    Un besote!! ^,^!!
    ELEB

    ResponderEliminar
  3. Se suele decir que siembras lo que recoges, no? Y en esta ocasión recogió el olvido de la gente que un día estuvo junto a él..

    ResponderEliminar
  4. Hola guapa
    Uff que final más triste, da igual la vida que hayas tenido y aunque te lo puedas merecer ya que todo lo que tenía era comprado pero aún así... es muy triste acabar tan solo
    Pero si, es cierto que hay personas que solo tienen compañía por el poder y dinero que tienen, y eso puede acabarse
    Un besazo

    ResponderEliminar
  5. Al final acabaremos todos del mismo modo, en nuestra mano está decidir cómo recorremos el camino y de quienes nos rodeamos, si merecen nuestra confianza o solo están por el interés...Aunque parece que su carácter llamaba a que solo fuera lo segundo, bss!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Muchas gracias por haber leído el post y por dejar tu comentario, tu opinión es muy importante.

Lo mas leído en el último mes

Mi libro "Te estaré esperando"

La gata salvaje

El cementerio de las almas buenas

Volar

12 metros