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Con aroma a pipa

  Con aroma a pipa Allí estaba otra vez aquel característico olor a tabaco de pipa, era la cuarta o quinta vez que al entrar a buscar el café experimentaba aquella sensación tan marcada. Al principio solo lo percibía en la cafetería, luego al entrar en casa, en su propio coche, duraba unos segundos que eran suficientes para saber que aquel olor era de alguien que estaba fumando en pipa. Esa mañana mientras esperaba que le preparasen el café, el aroma se volvió mucho más intenso, miró a todos los lados, nadie fumaba. —¿Perdona?, ¿hay alguien fumando en pipa? —No, no se puede fumar dentro, ¿Por qué? —Me vino un olor a tabaco de pipa, ¿tú no lo notaste? —Pues no. ¿El café? ¿va a ser como siempre? —Si, por favor. Dio una vuelta por el local, no era muy grande, habría unas quince mesas, algunas ocupadas y otras vacías, se acercó hasta los lavabos, el olor seguía ahí, sin embargo, no sabía de donde procedía. Se sentó en un banco del parque, ahora el único aroma que recibía er

La 4ª guerra mundial

La 4ª guerra mundial


Los mares ocupaban la mayor parte de la zona terrestre, no tenían vida, sus aguas contaminadas por la radiación se habían convertido en mortales para todo aquel ser vivo que se acercase a ellas. Las zonas que quedaban sin cubrir por el agua, estaban desiertas, la temperatura de día era de 60ºC y por la noche de -45ºC.

Los únicos supervivientes, eran algunos roedores y lo que en algún momento de la historia se habían considerado humanos. Ahora eran depredadores ocultos bajo tierra, cavando túneles igual que los roedores, luchando contra estos por el espacio, se comían los unos a los otros y habían conseguido sobrevivir apenas sin agua potable.

Aquellos seres, caminaban agachados, utilizando las manos para poder moverse bajo tierra, en huecos, que no tenían más de 60 cm de alto, eran seres sin visión, sin habla, habían mutado hasta el punto de haber perdido toda la humanidad.
La superficie de la tierra, estaba desierta, sin vegetación, con algunas construcciones hundidas en el suelo y otras ya se habían desintegrado. 

Tras la tercera guerra mundial, el mundo tal y como lo habíamos conocido, ya no existía y se generó, la 4ª guerra mundial, la lucha de los depredadores por la subsistencia, seres sin empatía, sin nada que perder, solo sobrevivir.

Se despertó en su cama, sudoroso, con palpitaciones, aterrorizado por aquel sueño vivido de forma tan real, tuvo que levantarse y mirar por la ventana, comprobar que todo seguía en su lugar, que simplemente había sido una fantasía. Se había visto, en aquellos túneles, deforme, sin sentimientos, sin humanidad, alimentándose de otros de su especie, experimentando como las otras especies sobrevivientes intentaban comerse los unos a los otros.

A partir de ese momento, decidió dedicar su vida a que nada de aquel sueño se cumpliese, viajó por todo el mundo llevando su palabra, intentando concienciar a todo aquel que quisiese escucharle, pensaba que solo el ser humano tenía el poder de cuidar los unos de los otros, el poder de cuidar del planeta, que una vez perdida la humanidad ya no quedaría nada por lo que luchar.

Fue tachado de loco, de visionario, de iluminado por algunos, sin embargo, una mayoría, escuchaban con atención para unirse a la profecía de aquel hombre que hablaba con tanto miedo y tanta pasión, los científicos, creían que lo que contaba podía ser una realidad, apoyaron aquellas palabras con acciones, sin perder de vista, las actitudes en los cambios que se proponían y se posicionaron para vigilar y controlar que nadie quisiese acabar con el mundo, lucharían por conservar la humanidad, sabían que la unión hacía la fuerza y la fuerza unida sería imbatible.


La 4ª guerra mundial


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