La toalla rosa

Toalla Rosa

 La toalla rosa

Dos años llevaba guardada dentro de una bolsa en una esquina del armario, su amiga del alma se la había regalado el día de su boda, llevaba las iniciales de las dos, con sus propias manos bordara aquellas letras como recuerdo de una hermandad de muchos años, era la compañera de todas sus andanzas, aventuras, tristezas, pasiones, desgracias, una amistad única pues nunca sintiera tanta complicidad con nadie, la que ponía su hombro cuando estaba triste, la acompañante en los días divertidos o en las largas noches de estudio y viceversa, pues ambas se complementaban como si fuesen una sola persona.

La toalla de ese color tenía un significado, siendo niñas robaran de un tendal una de color rosa fluorescente, con los años se perdiera en alguna de las mudanzas, sin saber por qué les producía mucha tristeza, era el primer y único robo que habían hecho juntas, una gamberrada de niñas, y cuando el día de su boda recibió aquella toalla rosa le vinieron tantos recuerdos que lloraba de alegría, parecía una tontería, pero para ellas tenía su historia.

Ahora su amiga ya no estaba en la tierra de los vivos, la echaba mucho de menos, le costó asimilar que aquella enfermedad la fuese consumiendo hasta quedarse en nada. Noches largas cuidándola, dándole su apoyo, su cariño, todo era poco para una de las personas más importantes de su vida.

No sintió miedo, ni temor cuando vio colgada del soporte del baño la toalla rosa, miró a todos los lados, la llamó, habló con ella sin obtener respuesta, ¿era una señal?, podía ser y ojalá así fuese, soñaba con verla, sentirla, hubiera dado parte de ese año por estar unos minutos más a su lado.

Salió del baño y en la cocina preparó dos cafés, uno como a su amiga le gustaba, cargado, sin azúcar, colocó la taza donde ella solía sentarse y comenzó a contarle las novedades de los últimos seis meses.

Sonó el teléfono, se disculpó con su amiga para atender la llamada.

—Gracias por el café mi querida amiga, no sufras por mí, estoy bien, pero te echo mucho de menos.

La llamada se cortó sin poder decir nada, cuando regresó a la cocina, la taza de café estaba vacía, se acercó al baño y la toalla rosa ya no estaba, miró en el armario y allí seguía dentro de su bolsa como si nunca nadie la hubiese tocado.

Comentarios

  1. Precioso. Cómo me gustaría qur me pasase eso a mí con mi padre. Bueno, creo que todos tenemos alguien importante que no está con nosotros. Seguro que quisiéramos que esa toalla rosa apareciese y ese café se consumiese.

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  2. Hermoso! Muy bonita la narración, me movió. Yo creo en estas cosas, los seres amados nunca se van del todo. Creo también en los fenómenos paranormales. Pero la historia está llena de ternura.
    Gracias Mar!

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  3. Me ha emocionado tanto este relato! Todos aquellos a los que amamos y que han partido antes de tiempo están ahí siempre con nosotros, cuidandonos. Una narración llena de ternura y sentimientos. Enhorabuena!!

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  4. Hola guapa
    Ay, este relato es de los que toca el corazón, y más con estos días donde el rosa tiene tanta importancia.
    Quien pudiera sentir esa conexión con las personas que ya no están con nosotros, son momentos magicos
    Un besazo

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  5. Muy bonito, me ha encantado leerlo, sin duda, son de esos relatos que tocan el alma y emociona, sin duda hay momentos mágicos entre esas dos amigas, una conexión especial y todos tenemos alguien así. y aunque nos abandonen siempre tendrán un hueco en nuestro corazón.

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  6. ¡Hola!
    Muy interesante y, además, un relato que refleja lo que nos pasa a muchos y es que cargamos de significado los objetos. Parecemos materialistas, pero quizá es que vemos ese vestigio que queda. Una historia preciosa.
    Un besote!! ^,^!!
    ELEB

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  7. ¡Qué bonito! Tenía el corazón en un puño leyendo este relato. Justo estoy estudiando el significado de los "objetos" para nosotros y es una pasada lo que nuestra mente es capaz de hacer. Me ha encantado, una historia llena de emociones.
    Besotes

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  8. Las cosas siempre nos recuerdan algo ❤

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  9. ¡Hola!
    Que preciosa historia, en serio.
    La vida me arrebató hace años ya a el que era por aquel entonces mi pareja, y esta historia de la toalla rosa me ha recordado mucho a él, porque a pesar de que la vida me ha cambiado, los años han pasado, su sudadera "de la suerte", sigue intacta en mi armario. Aunque en mi caso, sí que me la pongo a veces. Es mi sudadera para los días ñoña.
    Admito que a mí me daría miedo que me pasara lo de la protagonista, soy en el fondo una miedica, pero confieso que sería algo inmenso.
    Gracias en serio, por hacerme recordar esa sudadera.
    Besotes

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  10. Siempre me conmueven tus relatos. Son profundos y utilizas unas metáforas muy cotidianas, lo cual me resulta cercano. Me gusta como hilas las cosas y que nos hagas remover recuerdos y sentimientos. Gracias por compartirlo.
    Un saludo

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