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Levitar

  Levitar A un metro de la cama su cuerpo en vertical flotaba como un globo, una sensación extracorpórea que ya no le producía miedo pues lo peor vendría después. Solo con estirar su brazo podía tocar el techo, llevaba mucho tiempo sin levitar, sabía que tan pronto su cuerpo volviese a la cama comenzarían las proyecciones de una muerte violenta, solo esperaba que lo que viese no la trastornase, no la obligase a pasar de nuevo por el psiquiátrico donde le decían que todo estaba en su mente, sin embargo, sabía que no era así. Esos sentimientos y esa impotencia la llevaron a un tratamiento largo y tedioso con un especialista que cada vez que le hacía revivir ese momento la atormentaba más y más; optando por dejar la consulta. A media altura entre la cama y el techo respiraba agitadamente esperando volver a su postura inicial porque sabía que llegaría lo terrible y rezaba por continuar en esa posición el mayor tiempo posible. La primera vez todo parecía una pesadilla, tras la levitac

No abras la puerta

 

No abras la puerta

No abras la puerta

Se acercaba la noche, la calle estaba sin luz debido al gran temporal que descargaba viento y agua, los árboles se doblegaban y el agua arrastrase todo lo que encontraba a su paso. En el interior varias velas colocadas en puntos estratégicos para poder tener un poco de luz mientras preparaba la cena.

—¿Hijo, puedes abrir la puerta?, están llamando —unos minutos de silencio y alguien seguía golpeando cada vez con más fuerza —¿Hijo?, ¿abre la puerta, por favor?

—Nooooo. No pienso abrirla. Ni quiero que tú la abras

—Pero ¿Qué te pasa?, abre la puerta.

—Que no la voy a abrir, si la abro algo malo pasará y no quiero.

—Pero cariño, ¿Qué es lo que va a pasar?, ¿de qué tienes miedo?

—Esta noche soñé esto mismo que está pasando ahora, me obligabas a abrir la puerta, y yo la abría y lo que me encontré daba mucho miedo. No me obligues a abrirla, ¿por favor?

—Escúchame, no pasa nada, solo fue un sueño, ven conmigo, los dos abriremos la puerta.

—¡No, mamá, no por favor, por favor! No vayas a la puerta.

—A ver, acaba de contarme el sueño.

—No sé si quiero, me da mucho miedo.

—Vamos vida, no tengas miedo, ya verás como cuando me lo cuentes le buscaremos una solución, porque los sueños son así, dan miedo hasta que lo cuentas y ves que nada de eso es la realidad. Venga, cuenta. —ya no se escuchaba la puerta, se sentó con su hijo en el sofá, lo abrazó intentando calmarlo, realmente nunca lo había visto tan asustado.

—Estábamos sin luz como ahora, al mirar por la ventana no se veía nada, tú me llamabas para abrir la puerta pues alguien llamaba muy fuerte, cuando abrí la puerta el otro lado no existía, solo había vacío y nuestra casa era como si flotase, todo era negro, sin viento, sin estrellas, sin nubes, unos monstruos muy grandes y terribles nos cogían y se alimentaban de nosotros, nunca más volvimos mamá, nos quedamos allí hasta que nuestros cuerpos no tuvieron nada más que ofrecerles.

—¡Dios mío cariño!, ¡que sueños tienes!, pero ¿te das cuenta de que nuestra casa no está flotando, que fuera se escucha el viento y la lluvia?

—¿Tú escuchas todo eso mamá? —miró a su hijo y se quedaron en silencio unos minutos, realmente no escuchaba nada, pero no lo quiso alarmar.

—Sí, sí que escuchó, ¿acaso tú no?

—Yo no escucho nada, ¿A dónde vas?

—Voy a abrir la puerta, voy a demostrarte que solo fue una terrible pesadilla, ¿quieres venir conmigo?

—No, no quiero, tampoco quiero que vayas tú. ¡No abras la puerta, por favor!

Realmente su hijo la había asustado, aquel sueño fuera terrorífico para él y ahora no escuchaba nada, ¿Por qué aquel silencio de repente? Se quedó parada decidiendo si abrir o no al tiempo que acercaba su mano al tirador, ¿Qué le pasaba?, ¿se había creído algo del sueño?, No podía creer que las pesadillas de un niño de nueve años la hiciesen dudar y temer lo peor.

Tiró de la puerta y una gran ráfaga de aíre le golpeo en toda la cara, seguía lloviendo a mares y el viento había tirado varios árboles. Cerró la puerta pensando como el miedo influía en una persona hasta el punto de hacerle creer que solo escuchaba lo que su mente quería.


Comentarios

  1. Lindo. El poder de la mente.
    El misterio implícito me obliga a una re lectura para comprender.
    Abrazo Mar!

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  2. Cuando la naturaleza golpea, golpea de verdad.

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  3. Naturaleza y Pensamiento, un poder de miedo y transformación.

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  4. Somos así, es mucho más sencillo transmitir un sentimiento negativo que uno positivo, por muy irracional que parezca, como es la pesadilla de este niño con el vacío y los monstruos,bss!

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  5. hola guapa, como siempre un post y un relato estupendo, pues pobre niño jeje, pero es que claro, las pesadillas son así, y las tenemos tanto niños como mayores, y a veces hay que ser mas conscientes para no tener las pesadillas

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  6. Ay... el poder de la sugestión... no hay nada peor -o mejor, según se mire- para dejarse llevar por el miedo. Me hace recordar aquellos cuentos en la hoguera , con historias de terror que cobraban vida. A ver cuándo te animas a los micros. Ya hay unos cuantos en marcha para este mes. Me encantaría ver qué se te ocurre, con la enorme imaginación que tienes.
    Un beso.

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  7. Hola, me ha encantado el relato. Transmitir lo negativo es muy fácil, lo bueno o alegre nos cuesta mucho, es típico del ser humano, que tiene una tendencia a refunfuñar por todo, la verdad.

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  8. ¡Hola!
    Ni que lo digas, la mente puede ser nuestra mejor arma, pero en ciertas ocasiones, jugarnos más de una mala pasada, y hacer que el miedo se apodere de nosotros.
    La verdad, es que entiendo en parte al niño, porque no sé a los demás, pero muchas veces me levanto pensando si lo que he soñado realmente solo se quedaría en los sueños...
    Como siempre, una gozada leerte.
    Besotes

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  9. Hola
    La mente y sobretodo ligada al miedo puede jugar muy malas pasadas. Yo estaba realmente inquieta lo confieso, ya estaba esperando que algo malo ocurriera.
    Besotes

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  10. Cuando hay mucho miedo la mente nos puede jugar una mala jugadas. El texto a la verdad me puso un poco nervisosa.

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  11. Hola, me encantó leerte como siempre, siempre aporta gran productividad de mi lectura, y la verdad que las pesadillas son algo que quizá no podemos controlar, las tenemos grandes como pequeños, y quizás sea algo que arrastremos de nuestros consciente

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  12. Increíble el relato que nos has contado, me gusta el hecho de también transmite ese miedo que tenia el niño a la hora de contar el sueño y lo que estaba sucediendo en el plano real. Puede ser que el subconsciente nos juegue una mala pasada. Genial el post. Un beso muy grande.

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