Como ser feliz en cinco pasos

El gemido del desierto

 


El gemido del desierto

Una aventura a lomos de su caballo, exhausto y cubierto de polvo debido al largo viaje, que una vez emprendido ya no había vuelta atrás. Días largos donde el sol era abrasador, noches oscuras intentando resguardarse de las bajas temperaturas. Demasiados días con sus noches trotando por el mar de arena, cansado de ver siempre lo mismo, dunas, y más dunas, de vez en cuando un pequeño cactus asomaba por entre las montañas que brillaban como el oro, al recibir los rayos del sol.

Los primeros días fueron llevaderos, incluso el corcel apuraba el paso ágilmente, sin embargo, según iban pasando los días, ambos sentían el cansancio, el agotamiento, la soledad. Las noches tampoco eran tranquilas, a pesar de no observarse nada a cientos de kilómetros, escuchaban gemidos que despertaban al hombre y al jaco.

Una de las noches, no sabría decir si era la duodécima o la quinceava, montó su tienda de campaña, preparó una pequeña hoguera para calentar una de las latas y un café. Cubrió al caballo con una manta y le dio las buenas noches, tras darle de beber y comer. Estaba cogiendo el primer sueño cuando una sombra pasó de largo por delante de la tienda, se quedó inmóvil y aguantó la respiración. Aquello era algo enorme y muy voluminoso, no hacía ruido. Escuchó el relincho de su caballo. Sacó el rifle de la funda y comprobó que estaba cargado.

Unos minutos agudizando el oído, nada. Volvió a recostarse, estaba vez sujetando con firmeza el arma. Seguramente se quedó dormido durante algunas horas, o minutos, no estaba seguro. Un leve gemido hizo que abriese los ojos, agarró fuertemente la escopeta para acercarse hasta la cremallera que abriría la salida del refugio. Poco a poco la fue bajando, intentando no hacer ruido, otro gemido que le hizo recular indeciso. Esperó unos segundos, no se atrevía a dar el paso hacia la oscura noche, el frío entraba por la apertura y se cubrió los hombros con una manta.

Los gemidos cesaron y la enorme figura dio una vuelta completa marcando su sombra contra la tela, e incluso llegó a rozarla. El miedo lo tenía paralizado, el corazón era un tambor desbocado batiendo contra su pecho. Sacó el rifle y asomó la cabeza, su penco no estaba, solo quedaba la manta que lo cubría. Miró hacia los lados, buscó a donde correr, no tenía salida, únicamente mares de arena. Desvió la mirada a la parte trasera de la tienda y observó cómo aquello se movía lentamente, se preparó para disparar tan pronto llegase a su altura. Esperó, no tenía prisa, de lo que estaba seguro era de que no moriría en aquel desierto y si lo hacía sería luchando y vengando a su caballo.

El tiempo pasaba y las manos le temblaban de sujetar fuertemente el arma, la sombra era demasiado lenta.

A lo lejos escuchaba una voz que lo llamaba, eso le hizo desacelerar el corazón, había alguien cerca.

La voz cada vez era más nítida y mucho más cercana. Se sobresaltó cuando unas manos lo agarraron por los hombros y lo sacudieron.

—¡Vamos cariño despierta!, que vas a llegar tarde al trabajo.

El gemido del desierto



Comentarios

  1. Una historia
    un momento
    un aplauso
    tienes talento

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  2. Que bela história ! Você merece muitos aplausos.

    Uma boa noite.
    Um abraço.

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  3. Buenísimo... logras meternos en situación y sufrir a la expectativa de lo que va a pasar. Qué bien que solo se trataba de un sueño muy vívido. Saludos.

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  4. Uy me encanto y sorprendió el final. Solo fue un sueño. Te mando un beso

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  5. ¡Y era un sueño! Pero un sueño que me ha mantenido muy despierta y disfrutando cada letra.
    Abrazo amiga! 🌼💐🌼

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  6. Es el peor de los despertares que te manden a trabajar cuando sabes, además, que no tienes más remedio.

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  7. Hola.
    Que bonita historia, me ha gustado mucho.
    Un saludo.

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  8. aww.... great dream....
    wonderful story...

    # Have a great day

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  9. "Vamos cariño despierta!, que vas a llegar tarde al trabajo".
    Buenas palabras!!!
    Tenga una buena noche.
    Besos

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  10. Muy bueno, me mantuviste en suspenso, sin saber qué sucedería, un abrazo.

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  11. ¡Hola!
    ¡Vaya pedazo de texto onírico, me encantó!
    Aplaudo la creatividad y la inspiración que plasmas en tus palabras.
    Saludos!

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  12. Qué bonito , uyyyyy ese final...

    Abracines utópicos.-

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  13. Otra genialidad de las tuyas con esos finales inesperados y jugando con dos espacios.

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  14. Otra historia increíble! ¡Qué final tan inesperado! Me ha encantado :)
    Besos

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