El adoquín millonario

El adoquín millonario


Si quieres leer otros cuentos te recomiendo estos:
Tir
Adelita, una canguro diferente
Ala Rota


Hace muchos años vivía un brujo que además de disponer de unos grandes poderes era un avaro y un solitario. Durante años utilizaba su brujería para acumular oro y plata, los cuales robaba a todo aquel que se cruzaba en su camino, era tan bueno en su trabajo que nadie echaba en falta aquello que le sustraía, los dejaba embrujados de tal forma que nunca se acordaban de lo que en algún momento habían poseído.

Su castillo hechizado construido en lo alto de una montaña estaba rodeado de grandes árboles y no necesitaba ningún tipo de protección, pues los viandantes solo podían ver una chabola destartalada. Sus embrujos eran poderosos, podía hacer ver a la gente lo que él quisiese, por eso nadie se acercaba a su palacio, nadie quería estar cerca de aquellas cuatro tablas que daban cobijo a un viejo malhumorado.

Estaba tan obsesionado con su riqueza que no se dio cuenta de que los años pasaban y algún día moriría. No tenía familia, ni descendencia a quien dejarles todo aquel oro que ocupaba tanto como la montaña. 

Vestido con sedas naturales y botas forradas de oro bajó al pueblo, los demás lo veían como un pordiosero, con ropas viejas y sucias. Caminaba por entre la gente sabiendo lo que pensaban de él, eso era lo que quería, pasar inadvertido que nadie supiese lo pudiente que era.

En la plaza del pueblo se levantaba una iglesia, delante una explanada cubierta de adoquines. El brujo se colocó justo en el centro y embrujó uno de ellos, el más céntrico para que cuando él muriese todo aquel que permaneciese más de veinte segundos allí de pie, al día siguiente sería rico, y así hasta que todo su capital se terminase.

Durante siglos se suponía que la montaña de oro continuaba en ese mismo lugar, nadie podía verla, nadie sabía que estaba allí, al igual que el palacio, posiblemente hubo muchos millonarios o ninguno, nunca se sabrá, puesto que, aunque el adoquín ya no esté, o esté cubierto, el lugar continúa embrujado esperando a los nuevos potentados.


El adoquín millonario



Comentarios

  1. De esos adoquines habrá unos cuantos por el mundo, lástima que sean tan invisibles a nuestros ojos como el oro que representan. Besos

    ResponderEliminar
  2. Yo ir en búsca de ese adoquíiinnn jeje, gracias por pasarte por mi blog, me ha encantado el tuyo. Un gran abrazo desde Chile.

    ResponderEliminar
  3. Hola! coincido en que hay miles de esos adoquines en el mundo. Muchos no los podemos apreciar y otros los quieren quitar. Saludos!

    ResponderEliminar
  4. Leyendo el relato me viene a la cabeza eso de "eran tan pobre que solo tenía dinero".

    ResponderEliminar
  5. Leyendo el relato me viene a la cabeza eso de "eran tan pobre que solo tenía dinero".

    ResponderEliminar
  6. ¡Hola!
    La verdad, es que, al menos para mí, es una pena enorme ser tan codicioso, porque ya se sabe, cuando nos vamos de este mundo, todo lo material se queda en él, así que no concibo una vida con ese afán de tener más y más.
    Aunque por otro lado, no coy a ser hipócrita, no le diría que no a hallar a un adoquín de esos Jejejee.
    Besotes

    ResponderEliminar
  7. Un relato muy verídico. No debemos ser tan codiciosos, en la vida es más importante los sentimientos y no el dinero, eso nunca da la felicidad, debemos apreciar la vida con nuestras riquezas y pobrezas.

    ResponderEliminar
  8. Hola guapa
    Vaya, que lástima tener tanto poder y usarlo de un modo en el que está solo toda su vida
    Eso si, el final en cierto modo me parece un acto de buena voluntad, aunque un poco al azar en mi opinión
    Un besazo

    ResponderEliminar
  9. Hola
    Cuánto daño hace la codicia en este mundo. Al final casi que se puede decir que es lo que menos importa... Si la gente supiera dónde está ese adoquín serían capaces hasta de pelearse por encontrarlo.
    Besotes

    ResponderEliminar
  10. Hola!
    Tus lecturas siempre quedan interiorizadas. Sueles presentar ideas y valores y trasmites mucho, das que pensar.

    ResponderEliminar
  11. Casi siempre las personas ricas se vuelven excéntricas, será que al tener tanto dinero ya no saben que hacer, tenemos la idea que una vez que tengamos mucho dinero seremos felices pero no siempre es así, no creo que haya disfrutado de su existencia viviendo de esa forma.

    ResponderEliminar
  12. Curiosa forma de repartir su patrimonio. Muchas veces, salvo que sean famosos que salen por tv, los ricos visten como gente de a pie (no andrajoso como este mago) y no los sabríamos distinguir. Ellos pueden elegir cómo vivir, si siendo extravagantes o como uno más, bss!

    ResponderEliminar
  13. Hola wapa! Creo que adoquines millonarios así existen por el mundo, jejeje. Me ha gustado mucho tu relato, es muy original.
    Bsss

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Muchas gracias por haber leído el post y por dejar tu comentario, tu opinión es muy importante.

De acuerdo con la nueva Ley sobre Protección de Datos, RGPD, os informo a todos los que quieran comentar en el blog que se autoriza a que aparezca publicado el comentario con los datos que se aportan al escribirlo.