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Mostrando entradas de octubre, 2018

MONTE PEÑAFIEL

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O Pindo Subir al monte Pindo, conocido como A MOA, es obligado para todo aquel que visite Carnota, se eleva a 627 metros sobre el mar y dicen que en un día claro se puede ver el campanario de la Catedral de Santiago Yo he subido y no he visto el campanario, aunque hay que decir que el día no estaba demasiado claro, si bien las vistas son impresionantes y la subida es un bonito paseo. Al lado del monte Pindo esta otro monte Peñafiel, también he subido desde la zona del embalse y cuando quise volver a bajar no encontraba el camino, puesto que no hay sendero ya que poca gente sube a este monte, buscando el sendero y de entre los matorrales salían como unas luces rojas que me iban guiando hasta la salida, al principio me asuste pensando que podía ser algún animal, pero nada se movía solo se veían las dos luces rojas redondas y pequeñas Finalmente salí del monte llegando justo a donde había comenzado a subir. Una vez en el pueblo comenté lo que me había pasado y un hombre que llevaba toda…

PLAYAS DE ALBA, SABÓN, O RAÑAL

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El chapoteo veraniego Playas de fácil acceso, con arena blanca y fina. Antes del puerto exterior había bastante oleaje, tras la construcción del puerto las playas se han vuelto más tranquilas.
Disponen de aparcamiento y un bonito paseo bordeando el mar. Cuando se busca paz y tranquilidad, este paseo te lo puede dar, por un lado tenemos el mar y al otro arboles, verde, piedra.  Incluso a lo largo del camino se pueden ver algunos conejos, pájaros, libélulas, etc. 




Men and Men

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En la barra de aquel bar, dos hombres, uno de ellos tomando un whisky solo y el otro un whisky con hielo. En la barra no había nadie más, tampoco es que hubiese mucha más gente, en una de las mesas más apartadas y donde había más oscuridad, una pareja se abrazaban y se besaban.
El primer hombre miraba una fotografía y el segundo de vez en cuando miraba su teléfono móvil, había momentos que sus miradas se cruzaban y ambos pensaron que los dos estaban allí por motivos similares.
Una de las miradas cruzadas fue larga, fue intensa y al primer hombre le invitó a llevar la iniciativa, pidiendo otro whisky al tiempo que le decía al camarero que le pusiese otro al segundo hombre.
El segundo hombre aceptó la invitación y se acercó al primero para presentarse y darle las gracias. Comenzó así una conversación que los dos necesitaban, ambos precisaban de un desconocido para sincerarse y desahogar la situación que los había llevado a aquel bar.
El primer hombre había llegado temprano a casa y se ha…