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Mostrando entradas de 2020

Abuelo

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Abuelo
—¡Hola, abuelo! ¿Cómo estás hoy?—No lo sé —dijo al tiempo que agarraba todo lo fuerte que podía la mano de su nieto— al menos no tengo tanto dolor. —Abuelo, ¿Por qué se muere la gente?—Pues no sabría decirte, en algunos porque llega su momento, otros porque juegan con ella sin saber que siempre gana, en ocasiones, aunque no fuera el momento estaban en el sitio equivocado, pueden ser muchos los motivos.—Estoy triste ¿sabes?, cuando tú no estés me quedaré solo —Se abrazó al anciano como queriendo evitar que la muerte se lo llevase.—No estarás solo, están tus padres, tus hermanos y el resto de la familia. —Lo sé, pero te quiero tanto que me gustaría poder estar contigo más tiempo—dejo de abrazarle para acariciarle la cara.—Ya hemos hablado de esto, sabes que el tiempo se acaba, he tenido una buena vida y nos hemos conocido —estaba agotado y en su interior sabía que no duraría mucho ese cansancio.—¿Puedo pedirte algo? —Con sus ojos de niño miraba a aquel que tanto quería.—Claro que …

Venta de libros de segunda mano

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Venta de libros de segunda mano
Con solo mirar la fachada se podía descubrir la magia que desprendían todas aquellas piedras que a lo largo de los años habían envejecido por las inclemencias del tiempo, la puerta de un tono marrón claro con zonas donde el esmalte desgastado dejaba ver una madera ajada, el gran ventanal permitía curiosear el interior. El escaparate exponía de forma desordenada varios libros amontonados ofreciendo al que miraba ganas de entrar y colocarlos para poder acariciar aquellas tapas, abrirlos y oler a papel viejo, húmedo y gastado de tanto uso. El letrero de “Venta de libros de segunda mano” se balanceaba de forma insinuante a todo aquel que entraba. Al abrir la puerta una campanilla colgada del marco sonaba con el tintineo característico de las viejas librerías, hasta el umbral de la puerta llegaba el olor tan especial que desprendían todas aquellas historias, cuentos, novelas, relatos, fábulas, narraciones guardadas dentro de miles de páginas.Se creaba un mund…

Un minuto del día

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Un minuto del día
Cuando llegaba el atardecer el día podía hablar con la noche, sus conversaciones duraban poco tiempo, pero era el único momento que tenían para comunicarse y eso solo ocurría cuando en la tierra no podían discernir si era de día o de noche. En una de esas charlas el día estaba triste.—¿Qué te pasa? —Le preguntó la noche—Hoy no he tenido un buen día, estoy cansada —le respondió el día con mucha tristeza.—¿Pero, por qué?, si siempre te he envidiado porque te ha tocado la franja más alegre, ver a la gente divertirse, a los niños jugar, como se abren las flores y vuelan los pájaros, lo tienes todo, ojalá yo pudiera disfrutarlo—Eso es lo que tú crees,—dijo el día— pero no te das cuenta de que desde hace tiempo el ruido es ensordecedor, las personas ya no se toman los días como algo sagrado, ya no lo disfrutan con una forma de medir el tiempo, simplemente recurren a esas horas para volverse dependientes, me agota verlos apurados, gritando, hasta los animales se asustan de t…

Gente rara

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Gente rara
El pueblo se había llenado de lo que algunos de los que aún quedaban de antiguo consideraban gente rara, cada mes llegaban en grupos de diez o doce, elegían casa y se instalaban rápidamente. Los ancianos que se negaban a abandonar su hogar los miraban con asombro, existía algo que los hacía diferentes, todos eran de la misma altura, del mismo peso, tanto mujeres como hombres, no tenían niños, llevaban la cabeza cubierta con una especie de fieltro, caminaban al mismo ritmo, sin levantar la cabeza y en grupos de dos, no se hablaban entre ellos y menos con los pocos habitantes que quedaban, ocupaban las casas y ya no volvían a salir, nunca abrían las ventanas ni corrían las cortinas, algunas noches se escuchaban sonidos parecidos a lamentos terroríficos. Ya quedaban pocas casas por ocupar, en la siguiente remesa el número ya era más elevado, llegaron unos cincuenta que se fueron instalando en las casas vacías, ahora el pueblo tenía doscientos cincuenta habitantes raros y seis a…

Acariciando el alma

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Acariciando el almaDescubrir que la mente que te había tocado era privilegiada ofreciéndote el poder de memorizar cantidad de texto y entenderlo resultaba agotador, durante años siendo un niño y hasta un adolescente tuvo que sufrir las burlas de sus compañeros, a veces quería parecer un poco ignorante pero su inteligencia no le dejaba, era superior a sus fuerzas, su condición le insistía en corregir cuando alguien se equivocaba en enseñar al que no sabía. A raíz de todo eso su mente necesitaba alimento y solo lo conseguía devorando la historia del mundo, conocía todos los países como si hubiese viajado, las culturas como si las viviese a diario, los idiomas igual que un nativo. Ahora tras muchos años intentando descubrir el porqué de la vida del humano, de las distintas especies, llegó a una conclusión que ni él mismo con toda su capacidad de absorción de conocimiento podía dar crédito. Pensó en cómo había aparecido el primer humano, que ya no podía ser uno solo, o fueron dos o varios…

Buscando a Jacinta

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Buscando a Jacinta
La primera parte de este relato se encuentra en este enlace La muerte de Jacinta
Sus primeros dieciséis años no fueron los mas dichosos que una niña pudiese desear, el hogar en el que había nacido no era ni por asomo de los más felices, nunca conociera un día de absoluta paz o amor, todos los días predominaban los gritos, las peleas, las borracheras e incluso las drogas todo dependía del nuevo compañero que su madre llevase a casa. La persona que le diera la vida creía que era de las pocas que nacían malignas y morían doblemente malvadas, de esas que no sentían la más mínima empatía por otro ser, aunque fuese de su propia sangre.Una tarde de junio todo cambió, su madre quiso venderla a un hombre asqueroso, viejo, enfermo tanto mental como físicamente para que hiciese con ella lo que más le gustase. Fue la primera vez que se enfrentó a aquella mujer de ojos encolerizados, de facciones fijas, de lengua venosa, después de la tremenda paliza recibida recogió sus pocas per…

La memoria del Karma

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La memoria del Karma
Durante tres meses Curro estuvo rondando a una joven que la verdad no le gustaba demasiado, pero pasaba buenos ratos con ella, lo que hizo que la joven se hiciese falsas ilusiones. Una noche Curro recibe una llamada, la joven quería verle tenía algo muy importante que decirle, estaba embarazada. Curro no tenía palabras, su cara era un poema, sus ojos se abrían y cerraban esperando poder articular alguna frase o poder desaparecer. No quería aquel hijo, ni a la joven, no quería saber nada. Esa noche tomó una decisión, huir lo más lejos posible sin mirar atrás. Los años pasaron, Curro se casó, tuvo dos hijos y regresó a su pueblo, nunca se acordó de lo que allí dejara, de lo poco hombre que había sido por no cumplir de alguna manera con su hijo y con aquella joven que se había enamorado solo de mentiras. Como el karma era así de puñetero, Curro recibió la lección más dolorosa que un padre podría esperar. La niña de sus ojos llegó a casa llorando, hacía tres meses que …

El cuadro

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El cuadro
Un hogar siempre está lleno de recuerdos, fotografías, libros, figuras, todos ellos recopilados a lo largo de los años, la última adquisición había sido un cuadro que su marido comprara en un mercadillo, la verdad es que estaba bien pintado, el paisaje era de unas montañas con la cresta cubiertas de nieve, lo firmaban con unas iniciales, el marco estaba desgastado por el tiempo lo que le hacía parecer una obra antigua. Lo expuso en el pasillo cerca de la habitación principal, pues esa pared era larga y se veía vacía. Llevaba el cuadro dos días en la casa y al pasar por delante le pareció ver algo distinto. —Ernesto, mira ven a ver el cuadro.—¿Qué le pasa?—No lo sé, pero creo que esa sombra antes no estaba.—Pues no sé si estaba o no, la verdad ni me había fijado. —Ernesto, se acercó más al cuadro para verlo bien. —Yo creo que ya estaba, no tiene lógica que no estuviese antes ¿no?—Pues no sé qué decirte, yo creo que no estaba. Esa noche Julia no durmió todo lo tranquila que hub…

La mujer de mi vecino

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La mujer de mi vecino
Retomar la vida después de salir de un psiquiátrico no resultaba nada sencillo, las pautas que seguías en el centro eran muy difíciles de realizar cuando estabas solo en una nueva casa, con nuevos vecinos y con ruidos extraños que llevabas varios años sin escuchar.La vida nunca me fuera sencilla, en especial para las mentes débiles, esas mentes que caían en picado ante la adversidad, cuando los pensamientos eran tan fuertes y tan altos que te obligaban a desvariar e incluso a perder el conocimiento.Todo comenzara a los dieciséis años cuando crees saberlo todo y no sabes nada, cuando parece que todo lo malo te llega y no sabes cómo atajarlo, quedar solo era una tarea complicada de asimilar, sufrir era algo que no sabía hacer, llorar era un lujo que liberaba presión en la cabeza a punto de estallar. No fue lo más cómodo para la nueva familia de acogida, ya que no se lo puse fácil, estaba enfadado con el mundo, con la vida, conmigo mismo por todo lo sucedido y con m…

El ojo del viento

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El ojo del viento
Nunca supo cuál era el poder del viento hasta que lo conoció durante una fiesta, tras varias horas de baile el mundo se convirtió en él, todo giraba a su alrededor, no podía mirar más allá pues siempre estaba su mirada, aquellos ojos que penetraban en su corazón levantando aquel viento fresco que nunca pensó que existiese, el aire puro que respiraba cuando le veía le daba la vida para poder seguir adelante, algunos momentos eran silenciosos, otros terroríficos y en otros reinaba la paz, eran esos los momentos que deseaba, cuando el ojo del viento penetraba en su corazón y se quedaba unas horas en las cuales su respiración era normal, aunque algo agitada por el amor que sentía, sus constantes se estabilizaban con el contacto de su mano sobre la suya, su cerebro despertaba escuchando su voz.Él, solo se sentaba a su lado, le decía cuanto la quería, agarraba su mano y rezaba para que aquella tortura terminase pronto, quería volver a sentir sus abrazos, sus palabras cariño…

¿Podemos hablar?

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¿Podemos hablar?
Ya era de noche, sabía que tenía que entrar y afrontar lo que llevaba días retrasando, él quería hablar, explicarle como había pasado todo, quería sincerarse ser honesto, quitarle ese dolor que llevaba meses sufriendo, pero ella no estaba dispuesta, sentía miedo, no quería verle, ni oír su voz, sin embargo, también pensaba que cuanto antes le hablase antes ser iría, aunque no sabía si realmente era eso lo que deseaba, se había acostumbrado a aquella situación, verlo sentado en el sofá esperando que pudiesen hablar. Delante de la puerta de casa decidía si entrar, o por el contrario irse a casa de su amiga donde llevaba durmiendo dos meses, todo por evitarlo, por no querer escuchar sus palabras, sus disculpas, tanto daño y dolor que le estaba ocasionando toda esa situación. Introdujo la llave en la cerradura, se quedó esperando algún ruido, no escuchó nada, entró dejando su bolso y abrigo en la entrada, no quiso pasar por la sala de estar, fue directamente a la habitaci…

El acantilado 3

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Para leer El acantilado 1 
Para leer El acantilado 2
El acantilado 3
Últimas noticias: Retomamos la trágica noticia del acantilado, la zona del bosque donde ocurrieron todas las desgracias se ha cerrado, nadie puede acudir al descampado y mucho menos acercarse al acantilado, varios dispositivos de vigilancia continúan custodiando debido a que varios inconscientes quisieron acercarse y pernoctar en el bosque.Desde la muerte de nuestros reporteros esta agencia no volvió a ser la misma, se les recuerda todos los días, si hasta el momento no hemos continuado con la investigación fue para dejar que las autoridades apresasen al o a los culpables. Al no haber noticias al respecto, hemos decidido investigar por nuestra cuenta.Durante estos meses la investigación fue concienzuda, nos hemos remitido a muchos años atrás, y en total hemos descubierto que fueron veinticinco parejas las que murieron en el acantilado y se ha tratado su muerte como suicidios.Hablando con un anciano que lleva toda su vid…

20:00 PM

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20:00PM
Llegaba tarde, no sabía por qué no había sonado el despertador, al levantarse veinte minutos tarde todo lo tenía que hacer más apurado, ducharse, desayunar, vestirse y salir corriendo en busca de algún taxi pues el autobús ya estaba perdido. Era un fanático del control, salirse de la rutina le producía taquicardias, ansiedad, no podía pensar de forma clara, su vida giraba en torno a que todos los días fuesen iguales, sin sobresaltos, durante toda su existencia había vivido bajo las supersticiones, los cambios no figuraban en su mente.
Salió de casa pensando que se le olvidaba algo, cuando consiguió un taxi se dio cuenta de que no tenía la cartera. Otra vez a correr, al abrir el billetero observó que solo tenía veinte euros, no le preocupaba, para pagar la carrera le llegaba. Al llegar al trabajo observó que su taxi era el número veinte, al abrir el correo tenía veinte mensajes sin leer, esa cifra ya le estaba produciendo angustia, desde por la mañana todo lo relacionado con el r…

Sorteo: Te estaré esperando

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Sorteo: Te estaré esperando
Hola amigos de Tinta en las olas, como muchos de vosotros ya sabréis he publicado mi primera novela corta “Te estaré esperando”, gracias porque a pesar de los miles de libros editados que existen en Amazon, no puedo quejarme por la acogida que ha tenido mi novela, por ello quiero sortear entre todos aquellos que dejen un comentario en este post dos libros de “Te estaré esperando”

Los dos nombres de los ganadores se dirán el 30 de septiembre aquí mismo. 

Gracias, gracias y muchas gracias.

Mucha suerte a todo aquel que quiera participar.



Barriendo la ciudad

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Barriendo la ciudad
Muchos años llevaba con la misma labor, barrer la ciudad, su cuadrante era extenso que le permitía caminar bastantes kilómetros todos los días, le gustaba ese trabajo, sin jefe que le presionase, sin compañeros que le estorbasen, a veces incluso conocía gente de otros países que le preguntaban por alguna zona o por algún edificio.
Su escoba, el cepillo, la pala, el carro era todo lo que necesitaba para cumplir con su faena, algunos podrían verlo como una ocupación penosa, sin embargo, para él era el mejor trabajo que jamás había tenido, libre como el viento, con un horario fijo, sin prisas, sin estrés, incluso podía escuchar música o algún auto libro.
Ese día hacía mucho calor, se puso su gorra y comenzó la jornada recogiendo todo aquello que otros iban tirando, a veces pensaba que el colocar papeleras era un despilfarro pues la mayor parte de las veces no tenía ni que cambiar la bolsa porque estaban vacías.
Caminando con su carro detrás de la gente observaba como co…

El pozo del olvido

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El Pozo del olvido
La compra del nuevo solar le había dado muchos quebraderos de cabeza, sin bien por fin, todo quedaba resuelto, a partir de ese momento era propietario de aquella belleza en medio de la naturaleza, lugar que le vendría fantástico para crear arte. Construyendo su nueva casa los albañiles descubrieron un pozo de piedra, a pesar de llevar años bajo tierra estaba bien conservado y cada losa colocada como si formase una espiral.

Antes de destruirlo y taparlo para siempre, quiso investigar cuál había sido el fin de aquel pozo. Le llevó su tiempo averiguar que cien años atrás fuera construido por un anciano, que tan pronto terminó la obra desapareció, se le intentó buscar en el interior del pozo, sin embargo, resultaba imposible acceder al fondo pues cada vez se estrechaba más, llegando incluso a no dar paso a una persona, por lo que se dedujo que el hombre no estaba allí dentro, otra curiosidad era que al tirar una piedra parecía no tener fondo era como si la oscuridad inter…

Los deseos

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Los deseos
Durante generaciones solo un miembro de la familia podía heredar el poder de pedir cuatro deseos, tres a lo largo de su vida, no importaba cuáles fueran, aquello que desease se le concedía de inmediato, y unos momentos antes de morir se le concedía él ultimo y cuarto deseo: dejar en herencia ese poder a alguien de su familia.
Camila, era la poseedora de ese don, un poder que había destrozado a muchos de sus familiares por avaros, inconscientes, imprudentes e irresponsables, pedían cosas que realmente no necesitaban, utilizando su don sin reflexionar sin guardarlos para momentos decisivos.
Camila conservó sus deseos para algo importante, el primero lo tuvo que usar con su madre, salvarla de una grave enfermedad, el segundo cuando perdió su trabajo y ella y su familia no podían subsistir, lo perderían todo, deseó un buen trabajo para ella y para su marido, para así poder vivir cómodamente con sus dos hijos.
El tercer deseo fue lo más duro que tuvo que decidir, un grave accident…

El acantilado 2

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La primera parte de este relato se encuentra en el siguiente enlaceEl acantilado
El acantilado 2
Última hora: Tras el acontecimiento ocurrido en el acantilado hace dos semanas en la que se encontraron los cuerpos de una pareja; era la tercera encontrada en ese mismo lugar, que en un principio se consideró un suicidio, pero ante las coincidencias que existían entre los sucesos se está llevando a cabo una investigación más profunda por parte de las autoridades.
Desde esta redacción no hemos querido quedarnos quietos, nos hemos adelantado para descubrir que sucede en ese bosque por la noche. Para ello dos de nuestros jóvenes reporteros se ofrecieron voluntarios para ir la zona con una tienda de campaña y pasar la noche; no teman, van a estar seguros, se rodeará la tienda con cámaras de visión nocturna, habrá compañeros cerca del acantilado por si algún trastornado o varios incitan a la pareja a tirarse.
Nuestros reporteros, Ana de veintidós años y Jacobo de veintiséis, se están preparando pa…

El acantilado

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El acantilado
—¡Despierta! —¿Qué pasa? —¡Chiss…habla bajito! Escuché un grito muy cerca y ruidos como de arrastre. —¿Qué dices? ¿miraste si había alguien? —No, vamos a vestirnos… —¡Oh Dios!, ¿escuchaste? ¿Qué fue eso? ¡Dios mío, dios mío! Hay algo ahí afuera, ese grito era de miedo, ¡Oh dios mío! ¿Por qué te habré hecho caso? —¡Calla!, vamos a quedarnos quietos, si no hacemos ruido, aquí dentro no nos pasará nada. —¿Tú te crees eso?, ¿crees que una simple lona de una tienda de campaña nos va a proteger?, no nos va a proteger de nada, aquí en el medio del monte, apartados, sin ayuda, ¡oh dios mío! —Marta, ¿escucha?, voy a mirar a ver si puedo ver algo. Levantó la cremallera de la tienda de campaña y la pareja sacó la cabeza mirando hacía todos lados, la luz de la luna dejaba ver muy poco entre aquellos árboles. —Coge la linterna y alumbra hacía la derecha, creo que vi moverse algo. —No voy a encender la linterna, pues entonces nos ven a nosotros también. —¡Mira, mira allí!, ¿Qué es aquello?, eso no…